¿Quiénes Somos?

¿Quiénes Somos?

La Federación de Iglesias Betania de España es un movimiento apostólico de iglesias que, interactuando en amor y armonía, se proponen en el Poder del Espíritu Santo llevar adelante la visión “Corona de Gloria”tanto en España como en cualquier otro lugar donde Dios nos impulse a ir.

 

IDENTIDAD

La identidad no es un planteamiento, un propósito, ni el deseo de ser algo o alguien en particular, la identidad según el diccionario es “un hecho” que debe coincidir con lo que decimos o suponemos que somos. No se basa en lo que hacemos o no hacemos, sino en “quiénes somos y en cómo somos”.

Un rasgo muy importante de la identidad de este movimiento es que estamos llamados a ser una familia, un hogar o casa apostólica. Como tal, nos identificamos con seis características que encajan perfectamente con lo que somos o estamos llamados a ser y que asumimos como parte de nuestro adn.

  1. Como en toda familia hay una autoridad delegada por Dios. En nuestra familia todos reconocemos que esta autoridad y la responsabilidad de llevar adelante este proyecto le corresponden a Julio Pérez, ya que a él le ha sido encomendada esta misión.

  1. La forma en que este proyecto se desarrollará y se llevará a cabo, se basa en relaciones cercanas, abiertas, sanas y nunca en imposiciones, ni ninguna forma de control humano. Estas relaciones incluyen el discipulado y la corrección, tanto como el aliento y apoyo.

  1. Favorece el desarrollo de los ministerios.
    Si hablamos de familia es obligado hablar de autoridad y de relaciones, pero si hablamos de que esta familia es apostólica, tenemos que hablar de ministerios o funciones ministeriales. Las cinco funciones de las que nos habla la Palabra de Dios (apóstol, profeta, maestro, pastor, evangelista) son imprescindibles para el correcto desarrollo de Betania. Es a través de estas funciones que se edifica a los creyentes y ninguna de ellas es superior a las demás. Todas ellas deben trabajar de manera armoniosa y complementaria para el correcto crecimiento y madurez de nuestras congregaciones.

    Si somos capaces de identificar y reconocer quiénes somos, Betania se irá edificando con el discipulado y la transmisión de la esencia y el énfasis de cada uno de los cinco ministerios. Por lo tanto, necesitamos trabajar para asegurarnos que nuestra identidad se corresponde con lo que decimos que somos. Si no lo hacemos podríamos llegar a sufrir una crisis de identidad.

  1. Si somos edificados equilibradamente, llegaremos a la madurez y la consecuencia de la madurez es tener hijos (como en toda familia sana y normal), hijos que crecen y se desarrollan hasta que se casan y forman su propia familia. Pero no se trata solamente de tener hijos, sino de educarles, formarles y prepararles para que al madurar se conviertan en buenos padres. Eso tiene que ver ineludiblemente con discipular, no es suficiente con informar, predicar o darles conferencias. No es así como educamos a nuestros hijos y les preparamos para ser padres.

  1. Betania tiene una característica que tenemos que reconocer y tratar a la hora de definir nuestra identidad, tenemos hijos adoptivos. Es decir, ministerios, personas, congregaciones que por diferentes causas no pertenecían a ninguna familia.

    Ya sabemos que en lo natural eso puede traer problemas de adaptación, es normal. Por eso, en principio hay que prestar una especial atención a los que han sido adoptados para asegurarnos que entienden cuál es el enfoque, los valores, las formas y las maneras que rigen en nuestra familia.

  1. Mentalidad inclusiva, Betania apuesta por incluir en lugar de excluir.
    Esta es una característica que nos permite, ahora mismo, que todos nosotros estemos aquí. Pero eso no implica que cada uno haga lo que le dé la gana, ni lo que bien le parezca, sin tener en cuenta la identidad de Betania. Al contrario, se trata de reflexionar si cada uno de nosotros reflejamos con nuestra vida y en nuestras congregaciones las mismas características que acabamos de ver.